Conectados

El otro día me entraron unas ganas inmensas de ponerme a escribir de nuevo. Tenía algunos temas en mente, pero esta vez, quería algo diferente, un nuevo reto en el que me propusieran escribir, dándome, únicamente, los ingredientes del post, convirtiendo el potencial texto, en un Masterchef de escritura.

Por ello, le pedí a una persona muy especial en mi vida, que me sugiriese un tema, el primero que le pasase por la cabeza, desde una historia de amor, pasando por un asesinato, hasta llegar a un artículo sobre un asunto de actualidad.

No hubo duda alguna en su sugerencia.

Así, hoy me veo plasmando en esta hoja en blanco, con letras inundadas de ganas y llenas de emoción, un tema que me parece increíblemente interesante.

Y es que, quién todavía crea que todo lo que pasa por nuestra cabeza o nuestro corazón, no se ve reflejado en nuestro cuerpo, es que está loco… y de remate.

Sin duda, cuando somos jóvenes no solemos darnos cuenta de estas cosas. Solemos ser más superficiales, pensando en vivir únicamente el momento presente, preocupándonos, básica y exclusivamente, en cómo nos verán a primera vista.

Pasan los años, vivimos experiencias nuevas, y empezamos a ser conscientes de que lo que se ve de nosotros es simplemente la punta del iceberg, y que bajo el agua, se sumerge un mundo de emociones y sensaciones, que influyen en la consistencia de ese hielo.

Poco a poco, empezamos a comprender, que sentirnos bien, hace que nos veamos mejor, pero no solo frente a otros, que es secundario, sino frente a nosotros mismos. Porque sí, empezamos a entender, que lo importante es gustarse a uno mismo primero, de dentro hacia fuera.

Todo este cúmulo de pensamientos y vivencias, afectan a nuestro cuerpo. Muchos somos los que tenemos amigos o conocemos algún caso de alguien que ha estado muy enfermo y por el que no había mucha esperanza, y que ha salido de un infierno con y/o por una actitud increíblemente positiva.

Seguramente también sepamos de alguien cercano, que como muy fácilmente se dice, haya muerto de pena al perder al amor de su vida, entendiendo con ello, el poder de un pensamiento y la importancia que puede tener una idea, o una emoción tan sencilla como la tristeza.

Y es que, comemos sano y equilibrado y vamos al gimnasio para cuidar nuestro cuerpo, para vernos bien, pero normalmente no invertimos ni la mitad de nuestro tiempo en analizar lo qué realmente nos haría llegar más cerca de una plenitud entre cuerpo y alma, pues creemos que lo que no se ve, no se puede trabajar de primeras.

También conocemos casos de personas que han pasado mucho estrés durante un período determinado, aguantando el chaparrón, sin enfermar un solo día y que en el momento en el que se relajaron, su cuerpo se permitió el lujo de ponerse malo.

Ahora, pongamos en pausa nuestras tan ajetreadas vidas, siempre tan llenas de planes que se solapan. Analicemos esa última quedada con esa amiga que es algo tóxica, con esa pareja que no nos hace su prioridad ni nos valora, con ese trabajo que nos tiene amargados o con esa decisión que no nos atrevemos a tomar.

Porque todas esas pequeñas cosas que afectan en nuestro día a día, en nuestras cabezas, hacen que momentos después terminemos tomando una decisión u otra.

Una relación tóxica, seguramente nos deje mal sabor de boca y terminemos sin ganas de ir al gimnasio, quedándonos en casa tirados en el sofá, revisando las RRSS que poco nos aportan y que dañan nuestro interior pues nos crean una falsa realidad; una pareja controladora puede hacernos sentir inseguras y coartadas, conllevando a no cuidarnos porque no somos lo suficiente y de nada sirve ese esfuerzo; un trabajo que nos amarga, terminará siendo algo más en el día que justifique el porqué nos comimos ese menú basura que nos hizo sentir mejor momentáneamente; y esa decisión que no nos atrevemos a tomar, puede crearnos ansiedad, que si es considerable, puede provocarnos un problema de salud importante.

Por ello, está claro que no solo es necesario cuidar lo que se ve a simple vista, pues al final, todos tenemos conocimientos mínimos para hacerlo, sino que debemos cuidar también lo que llevamos dentro, pues todo esta conectado.

Todos hemos tenido asignaturas en el colegio que nos enseñaban a practicar deporte, pero me arriesgaría a decir, que no somos la mayoría los que han tenido el lujo de disfrutar de lecciones relacionadas a quererse uno mismo, a saber valorar lo que nos da la vida y a sacarle partido a cómo somos.

Para poder tener ese cuerpo atlético, todos sabemos que debemos hacer mucho ejercicio, comer equilibrado y beber agua, pero nunca nos veremos bien frente a un espejo, nunca sentiremos que es suficiente, si no hemos invertido tiempo en nuestra cabeza, en nuestro interior, y muchísimo menos, si no lo cuidamos a diario.

Muchos adultos tienen miedo a dar el paso de ir al psicólogo, por el qué dirán, por considerar que esa acción les apunta con el dedo, diagnosicándoles la locura. Pero en ocasiones, es probable que un profesional nos abra los ojos y nos enseñe la clave para cambiar el chip a un camino positivo y enriquecedor.

En mi experiencia personal, aprendo cada día más de uno de mis hijos, que está en edad escolar. Es increíble, como siendo tan pequeño valora mucho más ese interior de las personas que los propios adultos. Y es que, no ha habido ningún momento desde que va al colegio, en el que haya hecho crítica sobre el físico de sus compañeros, sin embargo, ha dejado claro en varias ocasiones, que valora a sus amigos por cómo son en el día a día. Valora que sean buenos, que compartan, que escuchen, que sean alegres e intenta apoyar a los que aprenden con más dificultad.

No voy a alargarme más en mi vuelta al papel y tinta o en mi caso, en mi vuelta a la pantalla y el teclado, pero sin duda, creo que todos conseguiríamos ser un poquito más felices si trabajásemos nuestro yo exterior y nuestro yo interior, a la par, de la mano, conectados.

Lola Loves


Discover more from Love Lola´s blog

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

Leave a comment