¿Qué estoy haciendo?

Bueno, bueno, bueno… este es un tema bastante delicado…

Postparto.


Uhm… mucha gente evita hablar de ello, o lo toca de manera muy superficial, por vergüenza o falta de apoyo a su alrededor.

En mi opinión, lo primero que haría, sería cambiarle el nombre, yo no lo llamaría “postparto”, lo llamaría… ̈Locura ̈, ̈Nueva Era“, “Joder, no sé qué estoy haciendo ̈ o ̈La eterna duda de si soy suficientemente buena para esto ̈

Te haces a la idea, ¿verdad?


Sí, todos sabemos que ser mamá es una experiencia increíble. Adoro a mis hijos y todos los buenos y malos momentos que vienen con la maternidad. Todos hemos sido bebés en su momento y el ser humano ha sobrevivido durante muchísimo tiempo, incluso teniendo 10 hijos en algunas familias. Pero madre mía, no sabes de lo que se trata hasta que tienes a los tuyos propios.


Recuerdo que cuando estaba embarazada del primero, fui a los cursos de ̈preparación al parto ̈ y a alguno más. Me sentía súper feliz, emocionada y motivada y sentía que estaba más preparada después de haber asistido que nunca antes. Pero cuando el momento llegó, no lo estaba… ¡ni un poco!

Puede que no fuera así, puede que sí que estuviera preparada, pero no sabía por dónde empezar, o cómo empezar. ̈¿Por qué está llorando? ̈, “¿tendrá hambre? ̈, “¿cómo le baño? ̈, “¿no hace mucho calor para ese pijama? ̈, “¿estará esa leche suficientemente caliente? ̈, “¿o excesivamente muy fría?”


Mil preguntas, para las cuales no tienes un manual al que acudir.
Como comenté en uno de mis post anteriores, tuve algún que otro problema dando el pecho, pero a esto hay que añadirle que sufrí de un estreñimiento enorme y que mis músculos dorsales izquierdos dolían a más no poder (debido al esfuerzo que hice empujando para dar a luz) y para lo cual únicamente podía tomar paracetamol. ¡GENIAL!


Así que nada que ver con las pelis y sus imágenes de ensueño, ni con esas famosas que salen impecables e impresionantes a las fotos en la puerta de los hospitales.


Algunos pensarán que es quejarse por quejarse, pero me da igual. La época tras haber dado a luz a un bebé es una fiesta de hormonas en tu cuerpo.
Y sí, hay días en los que te sientes como una mierda (a veces, muy a menudo), porque tu cuerpo no es el mismo, porque no duermes las horas suficientes, porque estás alimentando a una nueva personita de noche y de día, en mi caso, con el primero, cada dos horas, porque tienes dolores en lugares que no sabías ni que existían, porque te han cosido (sí, ahí abajo) y porque no te sientes apetecible sexualmente… ni un poco.
Pero aún con todo esto, ahí sigues, cuidando de ese pequeño ser, que no sabe comunicarse contigo de ninguna otra manera que no sea llorando.


Hay días en los que piensas, “no soy lo suficientemente buena“, o crees que te va a dar un patatús, porque, ¿qué clase de persona puede sobrevivir durmiendo tan pocas horas al día?

Pero deja que te diga… es verdad, tienes razón, ¡no eres suficiente!, ¡eres más que suficiente! Porque estás ahí para ese pequeño bebé, despertándote cada 2 horas (algunas de vosotras incluso cada menos), porque te estás sacando el pecho en público porque tu hij@ tiene hambre (aunque seas una de las personas más vergonzosas en la Tierra), porque siempre le antepones a ti, aunque ello signifique no poder ducharte en varios días, ponerte los mismos vaqueros durante un mes o comer cualquier cosa que haya en tu cocina, sí, incluso ese brócoli que tanto odias. Y porque simplemente, eres tú a quien necesita y con eso le vale.


Así que déjame que te repita… ¡eres MÁS que suficiente!


Por ello, no te preocupes, no pienses que estás sola en esto, todavía no conozco a ninguna mamá que no me haya contado la misma historia (tú historia, mi historia, nuestra historia) y si alguien te dice alguna vez, que el postparto es algo fácil y sin complicaciones, es una GRAN MENTIRA.


Pero también tengo que decir, que todo mejora, empiezas a conocer a tu bebé, y él también a ti, se adapta a este nuevo mundo y poco a poco se va convirtiendo en una pequeña personita, más autónoma y comunicativa, empezando a sonreír, a diferenciar cuando tiene hambre, sueño, o simplemente necesita que le prestes un poquito de atención.

Así que si estás teniendo un día en el que te sientes algo ̈plof ̈, lávate la cara con agua fría, píntate los labios de rojo, hazte una tostada con Nutella y oblígate a sonreír, mañana será un nuevo día y seguro que uno estupendo.


Para todas las mamás en todo el mundo, SOIS MUCHO MÁS QUE SUFICIENTE

Lola Loves


Discover more from Love Lola´s blog

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

Leave a comment