Final del día

Cuando tienes hijos, y están en edades en las que son dependientes, o muy dependientes, llega un momento del día en el que ellos entran en ese ¨estoy cansado, me quiero ir a dormir¨, pero cuando son bebés, no pueden transmitirlo más que llorando sin razón aparente, y eso a veces nos hace volvernos algo locos; y cuando van creciendo y ya pueden hablar y comunicarlo, no suelen admitirlo, y hay ocasiones en las que se resisten frente a la idea de irse a dormir.

Aun así, y aunque parezca que nunca va a llegar ese momento, cuando tienes hijos (a los que quieres con locura y por los que darías la vida), admite que das gracias, porque siempre llega ese final del día.


Ese momento en el que hay ¨silencio¨ en la casa y en el que puedes sentarte con tu pareja, tranquilamente, si tienes la suerte de que tus hijos duerman del tirón (bueno, vamos a dejarlo en… puedes sentarte con tu pareja, más tranquilamente que con los niños alrededor, demandando vuestra atención), y tomarte una copita de vino, charlar de la vida en general o enrollaros como cuando os distéis aquel primer beso.

Son esos momentos, y aunque estemos cansados, los que debemos cuidar con nuestra pareja. Es cierto que hay días en los que será imposible mantener los ojos abiertos, pues hay días que son agotadores, en ocasiones mentalmente y en otras, físicamente.
Pero por muy cansados que estemos, esos pequeños momentos de pareja son esenciales, para no caer en el olvido, dentro del día a día caótico de biberones, actividades extraescolares, rutinas y demás. Y además, para mantener viva esa llama que te unió a tu pareja cuando empezasteis esa bonita relación, porque vuestra unión, os hará estar más preparados frente a cualquier adversidad o situación fuera de lo habitual con vuestros niños, en el día a día.

Recuerdo, a modo experiencia personal, que con la situación del aislamiento en caso de contacto estrecho por covid que nos tocó, y el temporal de filomena, tuvimos que estar en casa encerrados unas 3 semanas, aproximadamente…

En esos momentos, todavía no estaban los bebés con nosotros, pero teníamos al peque de 5 años (los que tienen niños de esa edad, si son algo activos, entenderán que estar en casa tanto tiempo, es como enjaular a un animal salvaje).


Pues bien, por las noches hacíamos lo posible por tener ese momento para nosotros, y una de esas veces, decidimos tener una cita, algo diferente.

Como sorpresa, mi marido se quitó la barba, dejándose solamente el bigote y se puso más guapo de lo normal, vistiéndose como si fuésemos a salir a un buen restaurante a cenar; yo, por mi parte, me puse tacones, un vestido, me ondulé el pelo y me pinté los labios de rojo.

Y así, con una pizza y una botella de vino, conseguimos hacer de una noche más, una noche única.

Por esta razón, y teniendo 3 hijos, quería compartir un post de este tipo, porque ser padre, ser madre, es bonito y satisfactorio, pero también es complicado, y hay ocasiones en las que pone a prueba a la pareja.

Regalaos esas pequeñas citas, os merecéis ese momento para vosotros, por vuestra salud mental y por vuestro ¨felices para siempre¨

Lola Loves


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Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

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