Sí, aquí me encuentro, una noche más en la que si no es uno, es el otro bebé el que nos despierta justo cuando estábamos cogiendo ese sueño profundo del que te levantas con cara de no saber dónde estás.
Con la experiencia de un bebé ya entre manos, pues tengo un peque que tiene 6 años, sé que estas noches de mal dormir pasan y que la estabilidad termina por llegar, pero hoy es una de esas noches en las que ya no puedo más, estoy agotada y rompo a llorar.
Por una parte, me gustaría que el tiempo pasara más deprisa, por otra, me da penita verles crecer y hay en ocasiones en las que me siento mal al pensar que no sé disfrutar de estos momentos cómo debería.
Pero, ¿cómo se supone que debería disfrutarlos?
Estoy algo cansada, porque tengo dos bebés de 4 meses, y cada noche, al acostarme, deseo que sea esa noche, la primera de muchas, en la que duerman del tirón, y en la que mi marido y yo, podamos descansar debidamente, pero parece que no llega, parece que queda todavía muy lejos.
Con el primero, me parecía bastante duro el tema de no dormir bien, pero con dos, en nuestro caso, se hace doblemente cuesta arriba.
Adoro ser madre, quiero a mis hijos con locura, pero ser madre también hace que en ocasiones me sienta como si no tuviera el control de nada, como si la vida fuera mucho más dura de lo normal, más de lo que debería.
Y es que, estamos sumamente cansados y hay días en los que la impotencia gana y bajo una rutina, que si bien es monótona con un bebé, con dos es complicado alejarse de ella, hay noches, en las que como hoy, rompo a llorar desconsoladamente.
Lola Loves
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