En el bosque (parte II)

Mientras tanto, en el otro lado del bosque, en aquella gélida noche, Pablo despertaba de un sueño profundo.

Muerto de miedo y tiritando por ese frío que trae la noche repleta de humedad y que se mete hasta el último de los huesos, miraba a su alrededor intentando identificar dónde se encontraba y por qué razón estaba allí.

Le faltaba una zapatilla, pero no dudó en ponerse en pie para echar a andar y salir de allí cuanto antes.

Oía ruidos a su alrededor, ramas que se partían, como si alguien o algo anduviese cerca, observándole; respiraciones agitadas, que sonaban firmes y seguras, y que parecía que provenían de un ser más grande que él.

Estaba aterrado, y con cada pisada que daba, se asustaba todavía más con su propio ruido al caminar, a lo que se le sumaba ese pie descalzo, que notaba cada una de las imperfecciones de aquel suelo en su planta desnuda.

Tras unos minutos caminando, quién sabe a dónde, y acelerando el ritmo con cada paso dado, le pareció ver algo a lo lejos. Parecía una casita de madera, algo derruida y sin luz alguna, pero pensó que probablemente allí habría alguien que le podría ayudar, a salir de allí, a estar seguro, a entender el motivo por el que había terminado así.

Según se acercaba a aquella casita en medio del bosque, agitado por la excitación generada por el miedo y por la sensación de seguridad por estar entre cuatro paredes, pudo intuir una silueta dentro de la cabaña, que se movía de un lado para el otro, nerviosa, sin parar un segundo.

No sabía el qué, pero algo en ella le resultaba familiar, como si supiese de quién se trataba.

Poco a poco, paso a paso, llegó a aquella puerta de madera. En ese momento le inundó un sentimiento contradictorio, no tenía tan claro que haber llegado hasta allí hubiese sido buena idea, le entraron dudas. Inconsciente puso su mano en aquel pomo redondo y frío, respirando hondo para inhalar aquella valentía que había abandonado su cuerpo y que necesitaba recuperar más que nunca.

Mirando hacia abajo, intuyó a su lado esa zapatilla de color rojo que le faltaba en su pie derecho, y entonces, el miedo se hizo, si era posible, todavía más presente.

Petrificado, ese pomo antes helado, ahora parecía que ardía, y de pronto, comenzó a girar bajo su mano.

Quería escapar de allí, pero estaba inmóvil. Ahora el bosque no parecía un lugar tan peligroso como lo parecía aquella casa.

De repente, la puerta se abrió ante él y de aquella cabaña salió ella, chocando fuertemente contra su cuerpo.

Era Cecilia. Y como si de una trailer de una película se tratase, comenzó a recordar todo lo sucedido y a entender los motivos por los que se hallaba en aquel oscuro y siniestro lugar.

Lola Loves


Discover more from Love Lola´s blog

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

Leave a comment