Hoy todo me da igual… Y este post es por y para mi compañero de vida.
Hoy, mentalmente, no puedo más.
Esta situación se me hace tremendamente dura. Ambos, con trabajos a tiempo completo (necesarios para poder vivir en esta vida en la que todo es caro y absolutamente todo cuesta dinero…), nos vemos obligados a hacer malabares para poder compaginar vida personal (con tres niños) y vida profesional.
A lo complicado que es llegar a ese balance, le añadimos que los peques están malitos, sí, todos y cada uno de ellos. Y que necesitan de nuestros cuidados.
Fiebres, gastroenteritis, virus que provocan una tos que comparada con esos cuerpecitos es inmensamente desproporcionada.
Y por supuesto, noches de poco dormir, o nada.
Intentando con todas nuestras fuerzas tener una rutina, parece que los días no nos dan respiro, no nos ayudan a remar en la misma dirección que lleva la corriente.
Con todo este mix que te pone al límite, que te agota hasta acabar con tus baterías, y con las que tenías de repuesto, quiero dedicarle este post a mi compañero de vida, a la persona con la que comparto esta, la gran aventura de nuestra vida.
Hay días que nos puede el cansancio, hay momentos en los que la paciencia nos pone a prueba y hay ocasiones en las que estamos enfadados. No entre nosotros, sino en general.
Son esos días, en los que, tras varias noches de falta de sueño, estamos agotados.
Está claro que hay situaciones mucho peores, pero en esos momentos en los que la tortura china de no dormir se hace notar, se me cae el cielo encima.
Pero quiero que sepas que, en esos días, amor, en esos días te quiero más todavía.
En esos días en los que no puedes más, quiero que sepas, que estoy contigo, como lo estás tú cuando yo estoy al borde del precipicio.
Tengo más que claro, que esta época en la que los peques están malos uno detrás del otro, es temporal y que cada vez será menos frecuente, hasta que llegue un punto en que sea esporádicamente.
Pero hoy quiero quejarme, porque estoy en mi derecho.
Pero hoy, hoy también quiero darte las gracias.
Darte las gracias porque sé que lo haces lo mejor que puedes, aprendiendo cada día. Quiero darte las gracias porque eres comprensivo y entiendes que yo también lo hago lo mejor que sé, haciéndome sentir la mejor mujer y madre del mundo, aun cuando siento que lo estoy haciendo fatal, aun cuando siento que no soy la misma que antes de tener a estas criaturitas.
Gracias por ser como eres. Por encender una vela cuando mi luz se apaga; por tranquilizarme cuando mi mar está con olas de 10 metros; por quererme cuando ni yo me aguanto; por vaciar mi mochila para que el camino sea más ligero; por darle oxígeno a esa llama y que no se apague.
Gracias por estar ahí; gracias por estar para mí.
Lola Loves
Discover more from Love Lola´s blog
Subscribe to get the latest posts sent to your email.