Improvisando (Parte IV)

Era jueves y el día transcurrió con normalidad. Esta vez, Alicia iba tan embobada pensando en su cita de por la noche, que se le pasó por completo ir a por su café mañanero.

Era la hora de salir de la oficina. Iría a casa a ducharse y a cambiarse rápidamente.

A las ocho había quedado con Luis, en un bar de la zona para tomar algo.

Entró en el bar irlandés, que ponía unas cervezas enormes y música de los 80 al volumen perfecto para poder mantener una conversación. Luis ya estaba allí, esperándola en una mesa alta con dos taburetes de madera oscura.

Se estaba tomando una cerveza pequeñita y cuando la vio entrar, su expresión cambió a una sonrisa enorme de satisfacción.

La cita transcurrió mejor de lo esperado. Reían, hablaban, comentaban cosas del pasado, ideas del futuro… Parecía que se conocían de toda la vida y Luis, tenía muchísimas cosas en común con ella. Es como si la hubiese estado vigilando en silencio y conociese hasta el último de sus secretos.

Era tarde y decidieron marcharse a casa. Él, educadamente, se ofreció a acompañarla hasta su portal, pues era de noche y no sentía que fuese seguro que ella andase sola por la calle.
A lo que Alicia accedió.

Ya en su puerta, seguían riendo por historias tontas que él contaba sobre uno de sus trabajos como animador en campamentos.

De repende, a ella le dio un impulso, y le invitó a subir.

Luis, algo desconcertado, porque sentía que habían conectado, pero creía que Alicia iría más despacio, aceptó alagado.

Pues esta es mi pequeña morada. No es gran cosa, pero tampoco hago mucha vida aquí, por lo que para mí es más que suficiente. ­ Dijo ella.

Pues a mí me encanta. La reconfortó Luis.

Alicia le ofreció algo de beber y Luis le aceptó un té verde. Quería ser prudente y no dejarse llevar por más bebidas alcohólicas.

Mientras ella lo preparaba, él usó el lavabo, pues la cerveza le había llenado la vejiga a los máximos.

Sentados en el sofá de dos plazas, se tomaban la bebida, mientras ella le hacía preguntas, que cada vez resultaban más íntimas y algo invasivas.
Luis empezó a sentirse algo incómodo con el cuestionario, y repentinamente, comenzó a tener sudores fríos.

No sabía qué le pasaba, pero se encontraba bastante mal. Intentó ponerse en pie mientras trataba de decirle a Alicia que necesitaba irse. Pero al ir a incorporarse, las piernas le flaqueron y cayó al sofá, donde a penas podía mover ninguna articulación.

Su sorpresa fue cuando Alicia, se acercó a su cara y le dijo susurrando al oído.

¨No luches contra lo que estás sintiendo ahora mismo, tu té tenía alguna que otra pastillita de diazepam y tu cuerpo está perdiendo el control.
Poco a poco, caerás en un sueño profundo, pero no te preocupes, yo estaré aquí para cuidar de ti.¨

Luis, aterrorizado, intentó levantarse de nuevo, pero era inútil; intentó gritar, pero no era capaz ni de mover los labios para susurrar. Estaba atemorizado y aunque luchó con todas sus fuerzas, sintió, como poco a poco, ya no podía ni mantener los ojos abiertos.
Se estaba quedando dormido, perdiento el conocimiento y el control de sí mismo.
Antes de que su cuerpo cayese rendido por completo, escuchó a Alicia reir suavemente, mientras ponía de fondo su canción preferida… ¨I put a spell on you¨

Y es ahí, donde ya no pudo luchar más y muerto de miedo, se dejó atrapar por ese cansancio inesperado.

Lola Loves


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Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

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