Hace un par de fines de semana tuve uno de los peores momento de mi vida.
Como un sábado más, hacía un sol estupendo y ni una nube, por lo que decidimos hacer una barbacoa en familia. Éramos unos cuantos, entre otros, mi tía, que es médico (la mejor en su área).
Pues bien, mientras algunos se tomaban una cerveza y picaban patatas, aceitunas y demás, otros hacían la barbacoa (y cuando digo otros, digo mi padre, mientras mi marido lo animaba).
Yo me encontraba sentada en el jardín, charlando con mi prima, mientras vigilábamos a los mellis.
Hasta aquí, todo bien, pero termino de ponerte en situación para que lo visualices a la perfección.
De los dos mellis, uno es como un pepinillo, alargadito, y otro más como un aceitunita, rendondita. Pues este último, tiene obsesión por meterse todo en la boda. TODO. Y cuando digo obsesión, seguramente sea lo mismo que le pasa a muchísimos niños con esta edad. Y por lo tanto, no puedes despistarte ni un segundo.
Pues me despisté medio.
Mi marido, que le tenía de frente me dijo: Creo que tiene algo en la boca.
Sin perder un segundo, y debido a que estaba jugando con piedras, me acerqué a él y le vi poniéndose rojo.
Mi reacción, ante el peor de mis temores, fue cogerle, levantarme y darle golpes en la espalda mientras llamaba a mi tía (repito, que es médico).
Sentía en mis manos, que la parte delantera de mi bebé (tripa y pecho) estaba rígida y mi cerebro pensó, que era porque no podía respirar.
Cuando mi tía escuchó mi llamada, se levantó de inmediato y vino a la escena, preguntando, preocupada, qué era lo que sucedía.
Yo, nerviosa, respondí: Se ahoga, tiene algo en la boca y se ahoga.
Dos segundos hicieron falta para darnos cuenta que todo había sido un cúmulo de situaciones que daban lugar a pensar que así era, pero la realidad, es que el melli tenía una hojita de un arbolito en la boca y estaba rojo y con el pecjo y vientre tenso, porque estaba haciendo caca.
Mi cara: un poema.
Rompí a llorar, porque por un momento, temí lo peor y gracias al cielo, no había sido más que un susto. Pero tardé unos minutos en recomponerme y dejar de temblar.
Lola Loves
Discover more from Love Lola´s blog
Subscribe to get the latest posts sent to your email.