Bueno, hoy queda poco más de una semana para la publicación de mi primer libro infantil “El lobo de internet¨ y he pensado que podría ser una buena idea aprovechar esta ocasión para contarte cuándo, cómo y porqué empecé a escribir.
Lo cierto, es que siempre me ha gustado leer, mucho. Bueno, menos cuando en el cole te obligaban a leer un libro y a hacer un trabajo sobre el mismo después. Ahí no me gustaba, de hecho, recuerdo que casi siempre lo dejaba para el último momento.
Profe de lengua, si estás leyendo esto, lo siento. Aunque supongo que es algo más habitual de lo que creo.
Mi niño mayor, con sus 7 años, está empezando a traer libros del cole para leer en casa y después tiene que contestar a algunas preguntas y hacer un dibujo. Me gusta la actividad, la verdad, y parece que a él también (y a diferencia de mí, él no lo deja para el último momento)
Además, como te contaba hace unos días, hemos empezado a ir a la cama y leer los dos a la vez. La realidad, y es innegable, los peques copian todo lo que ven en casa y qué mejor manera de introducirle en el fantástico mundo de la lectura, que así.
Y parece que funciona.
Pues bien, que siempre que me pongo a escribir, me lío. Tengo tantas cosas que quiero contarte, que por cada post de los martes, sería capaz de escribir un libro. Así que vamos al grano.
Cuando era pequeña, tenía el típico diario. A lo largo de los años, acumulé unos cuantos. Mi madre, todavía los tiene guardados en casa.
Alguna vez los he vuelto a leer, porque no tiene precio volver a transportarme a aquellos años, a esa cabeza, a todo lo que me hacía feliz en esos momentos y a todas mis preocupaciones.
Y te digo, todo es taaaaan relativo.
Así que podría decir, que ya de bien pequeña, me gustaba escribir, y no sólo eso, aunque no lo sabía, me ayudaba a estar mejor.
Además, unos años atrás, me leí el libro “Los hombres son de marte y las mujeres de venus” y recuerdo que a modo terapia, sugería escribir cuando tienes un problema. Lo escribes y cuando lo lees al rato, ya no parece tan grave.
Y por esas mismas razones, e inconscientemente, de nuevo lo volví a hacer cuando vivía en Nueza Zelanda.
Cuando fui mami de mi primer niño, descubrí que había muchísimas cosas de la maternidad que no sabía y que nadie me había contado.
Después de unos cursos de preparación al parto, que básicamente hablaban en su gran mayoría del tiempo del parto y de dar el pecho, no hubo ni una sesión, NI UNA, en la que hablaran de la soledad que sentiría, de lo jodida que estaría con mi cuerpo y de la sensación de no saber qué narices estaba haciendo con cada decisión que tomaba.
A esto, sumarle que estaba a 18.000 kilómetros de distancia de mi familia y amigos, por lo que todo se magnificaba.
Por ello, empecé a escribir, creé un blog que se llamaba ¨Mommy4real¨ y me hice un calendario para ponerme fechas en las que publicar.
Escribía en inglés y en español. En aquel entonces, las RRSS no estaban tan ¨on fire¨ como hoy en día y yo tampoco tenía muchos conocimientos (bueno, tampoco es que los tenga ahora mismo, para qué engañarnos), pero poco a poco, conseguía más visitas e incluso me contactaron de varias empresas para escribir algún post para ellos.
También colaboré en una revista.
Me gustaba mucho contar mis experiencias y empecé a preguntarle a otras mamis, que me compartían sus vivencias y yo, las añadía a mi blog. Lo que hacía que los relatos fuesen más completos.
Fue algo bonito, que duró, aproximadamente un año. Por circunstancias de la vida, mi vida, valga la redundancia, cambió de manera radical y no pude enfocarme en la escritura durante un tiempo.
Cuando por fin, todo empezó a estabilizarse de nuevo y a tener unas rutinas y unos horarios, empecé a escribir a ratitos. Es verdad que escribía y no publicaba en ningún sitio, pero empecé a pensar, de nuevo, en crear un blog.
Y surgió, ¨Love Lola´s Blog¨.
¿Por qué ese nombre? Pues resulta que el nombre de Lola me requetechifla. Si hubiese tenido una niña, lo habría tenido clarísimo (mi marido ya lo tenía asumido).
Además, en la historia que estaba escribiendo, en mis ratos libres, Lola era la protagonista, por lo que le debía los honores.
Así, poco a poco, empecé a escribir de nuevo. Le leí toda la historia a mi marido, y decidí ponerla en un pequeño libro.
Así surgió “Volando sin alas”.
Y qué más te voy a contar. He pasado de escribir en diarios, a escribir todas las semanas y tener entre manos, varios libros.
Y mi único deseo, es que siempre que me leas, disfrutes tanto como yo cuando escribo.
Lola Loves
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Me agradó bastante leer tus principios y muchas felicidades por tu primer libro!
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Muchas gracias 🙂
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