No estoy sola… (Parte I)

Desde que estoy en este piso de alquiler, no paro de tener pesadillas, o bueno, eso pensaba al principio, que eran pesadillas, pero ha llegado un punto en el que son tan reales, que ya no sé qué creer.
Hay una presencia aquí dentro, estoy segura, algo raro que me perturba de tal manera, que todos los días parecen grises y todas las mañanas amanezco cansada. Es como si me tirase la noche entera despierta, pero inconscientemente.
Me aventuraría a decir, que poco a poco, voy teniendo más ojeras.

No puedo irme a otro lugar, porque tuve que pagar varios meses de alquiler por adelantado y además, no tengo más ahorros y aunque se lo he contado a Jimmy, él le ha quitado importancia a todo lo sucedido.
Claro, como no es él el que está aquí cada día, como no es él, el que duerme aquí solo cada noche…

No sé qué hacer, ni a quién acudir, no conozco a mucha gente en esta ciudad, porque únicamente llevo un mes viviendo aquí. Pero lo que sí que tengo claro, es que no puedo dejar que esto continúe, porque al final va a acabar conmigo, me van a tener que encerrar en un loquero.

Mientras pensaba en todo esto sentada en el pequeño sofá que había en el apartamento, con mi taza de café recién hecha y los ojos medio pegados todavía por el sueño, he llegado a la conclusión de que esta noche voy a poner una cámara en mi habitación, escondida. Necesito ver qué es lo que sucede, qué es lo que me hace estar así. Y por lo menos saber si me estoy volviendo loca o realmente suceden cosas mientras duermo.

Decidida, me he puesto en pie, me he vestido y antes de ir a la oficina, me he pasado por el chino que hay a dos manzanas de casa. Con el poco dinero que me quedaba en el banco, me he comprado una cámara algo baratera y la he probado.
Todo en orden, funciona, me servirá.

Esta noche saldré de dudas.

Admito que he estado todo el día nerviosa, pensando en cómo organizar la noche.

Ya en el apartamento, me he dado una ducha de agua caliente. Este baño cada vez me gusta menos, me transmite menos confianza.

Me he puesto un chándal cómodo que tengo para estar en casa. Me he secado un poco el pelo con la toalla, dejándolo todavía húmedo y he colocado la cámara entre un montón de ropa sucia, para que no se viese de primeras.

Me he dirigido a la cocina y he abierto el armario dónde guardo la única comida que tengo: platos ya preparados del supermercado.

No están.
No puede ser, si siempre los guardo aquí.

Pero tras abrir el armario de la derecha, me he encontrado con todos los paquetes de comida en cuestión.

Qué raro.
Esto es a lo que me refiero. Es como si alguien estuviese jugando conmigo, intentando hacerme perder la cabeza. ¿O será que realmente la estoy perdiendo?

En fin, me caliento los macarrones con queso, mi plato preferido desde que tengo uso de razón.
Me sirvo una generosa copa de vino tinto. Me siento en el sofá y me pongo algo en la tele para pensar en otra cosa.

Tras terminar de cenar, me acurruco con la manta por encima y sin darme cuenta, me quedo dormida.
Mi habitación está justo detrás del sofá. El apartamento no es muy grande, unos 30 metros cuadrados si es que llega, así que las separaciones entre la habitación, salón y cocina, son mínimas y con los muebles haciendo de separadores.

No sé cuánto tiempo llevaría durmiendo, cuando me he despertado de sobresalto, porque, o lo he soñado, o un golpe fuerte ha sido el culpable de hacerme abrir los ojos.

Miro a mi alrededor desorientada, pero no veo nada raro, tampoco en la parte de la cocina, ni en la puerta de la entrada.

Habrá sido un sueño, pienso. Así que me dirijo al cuarto de baño para lavarme los dientes y hacer pis, pasando por la habitación para ello y con los ojos medio cerrados. La realidad, es que estoy andando como si fuese sonámbula, estoy tan cansada desde que llegué aquí, que mi cuerpo solamente quiere dormir cuando cae la noche.

Cuando salgo del baño y me dispongo a meterme en la cama, es cuando me percato de lo que ha sucedido y de que el golpe que me ha hecho despertar, ha sido real.

La cámara está en el suelo, hecha añicos.

No estoy loca…
No estoy sola…

Lola Loves


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Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

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