Me quedan 3 noches de post antes de acabar con la temporada 22/23 (sí, me voy a tomar un mes de descansito), y este pasado fin de semana, pedí inspiración para los temas sobre los que podía escribir estos 3 días, así que hoy voy a por el primero de ellos: la ubicuidad de la madre trabajadora.
Antes de nada, vamos a definir, coloquialmente, este concepto.
Ubicuidad.
Capacidad de estar presente en varios lugares al mismo tiempo.
Esto es algo imposible, ¿verdad?
Pues ya te digo que cuando eres madre, desarrollas este súper poder.
Ahora vamos a relacionar ese término con el de ¨ser madre¨ (creo que todos sabemos lo que significa ¨ser madre¨ así que no lo defino).
Sin duda, lo primero que se me pasa por la cabeza, es que ser madre, es ya una aventura de por sí, pero ser madre trabajadora puede ser desafiante.
Muchas mujeres logran encontrar formas de equilibrar sus responsabilidades laborales y familiares (utilizo la palabra ¨logran¨, porque para algunas, es realmente una reto).
En el contexto de la maternidad, la ubicuidad puede manifestarse de diferentes maneras. En el día a día, el simple hecho de ir al baño y vigilar a tu hijo a la vez, ya hace la situación algo ¨diferente¨ a como era antes. (No te cuento si quieres escribir un post con 3 hijos…)
Pero cuando hablamos de trabajar y ser madre a la vez, y contando con que todo vaya ¨dentro de lo normal¨… uhmmm… como no estés en una empresa que aboga por tener hijos o tengas un jefe que sea comprensible, la cosa se complica un poquitín más.
Debido a los avances tecnológicos y a la flexibilidad laboral, algunas madres trabajadoras realizan parte de su trabajo desde casa, lo que les permite estar presentes físicamente para sus hijos mientras cumplen con sus obligaciones laborales y así tampoco pasar mucho tiempo fuera del mercado laboral (porque todos sabemos lo que pasa si te tiras un tiempo desconectado y encima cumples años). De este modo, pueden aprovechar la tecnología, como videoconferencias y comunicación en línea, para participar en reuniones y mantenerse conectadas con su equipo de trabajo, incluso cuando están en casa cuidando de sus hijos.
Pero, ¿hasta que punto eso es dedicarse a ser madre? o, ¿hasta qué punto eso es dedicarse a ser trabajadora?
Mi abuelo decía que ¨el que mucho abarca, poco aprieta¨y que,¨no se puede estar en misa y repicando¨. Solamente imagina el estrés de estar en una teleconferencia súper importante y que tu bebé se ponga a llorar desconsoladamente.
¿Tú qué harías?
Otra opción que existe, es la posibilidad de disfrutar de horarios flexibles. Esta opción es muy factible en muchas empresas, pero no todas ellas la ofrecen a sus empleadas. Lo positivo de esta situación, es que puedes llevar a tus hijos al cole, recogerles o adaptar tu horario al suyo. Muchas veces, esto proporciona calidad de vida y no tener que ir corriendo para cumplir un horario sumamente extricto y que es imposible de compaginar con el de tus pequeños. Lo que es bastante valioso.
Luego tenemos situaciones en las que se permite el teletrabajo al 100%, de tal manera, que puedes llegar a conseguir una vida algo más adaptada. Pero diría que esas son las menos.
Y el caso opuesto, por supuesto, que desde el momento en el que dices que estás embarazada, todo se vuelve negro y sientes que te están perdonando la vida en el trabajo por querer ser madre. Aquí la ubicuidad toma un papel increiblemente importante y de ciencia ficción, porque suelen ser esos lugares de trabajo en los que no respetan en absoluto tu baja.
Pero bueno, hasta aquí hemos hablado únicamente de la maternidad, porque es cierto, que antigüamente, la mujer se quedaba en casa cuidando de los niños y el hombre salía a trabajar, pero hoy en día, la cosa ya no funciona así. Tanto hombre como mujer trabajan, bien porque quieren crecer profesionalmente, bien poque es imposible formar una familia con un único sueldo medio.
Y unido a todo esto, es obvio que la responsabilidad compartida con tu pareja es esencial: los hijos son de ambos. Tu pareja no debe ayudarte, debe responsabilizarse de su parte.
Punto. Pero déjale, que de nada sirve quejarse si luego no le dejas ni cambiar un pañal porque no lo hace como a ti te gustaría.
Porque sino, te encuentras con la ubicuidad siendo madre, trabajadora, esposa… Todo a la vez…
MAL.
De todos modos, creo que este punto ha cambiado mucho a lo largo de la historia, y que hoy en día, son muchísimos los papis que se encargan por igual de sus hijos. (Yo no me puedo quejar…)
El apoyo de la familia y amigos, también desempeña un papel fundamental en la capacidad de una madre trabajadora, pero claro, ¿qué pasa cuándo no tienes esa ayuda cerca? Es decir, si vives en otro país al que te has mudado recientemente, si no tienes familiares capacitados para echar esa mano que tanto se necesita en ocasiones…
No sé qué pensarás tú, pero yo creo que en muchos casos, encontrar un equilibrio entre el trabajo y la maternidad puede ser un desafío constante y que cada familia, empresa y situación es única. Y que es más que posible, que haya momentos en los que sea necesario priorizar ciertas responsabilidades sobre otras, y como mami, es súper importante ser comprensiva contigo misma.
Menos mal que nuestros pequeños se encargan de recordarnos lo importante de la vida, que parece que muchas veces se nos olvida.
Lola Loves
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