El rescate de la razón.

Había una vez una tierra próspera y armoniosa, donde los seres humanos vivían en paz y respeto mutuo. La razón era su guía, y la empatía su brújula. Sin embargo, un día, algo inesperado ocurrió. La razón, que había sido el pilar de su existencia, comenzó a abandonar a la raza humana.

Fue como si una sombra oscura, hubiera cubierto la mente de las personas, y poco a poco, la empatía y el respeto se desvanecieron. En su lugar, surgió el egoísmo y el interés propio, y la tierra que una vez floreció con la solidaridad y el amor, se vio ahora sumida en la discordia y el caos.

Las personas se volvieron más preocupadas por satisfacer sus propios deseos y necesidades, sin importar las consecuencias para los demás. La bondad, se convirtió en una rareza, y la generosidad, se volvió escasa. La empatía, esa hermosa cualidad humana que solía conectar a las personas entre sí, se desvaneció y dejó un vacío en sus corazones.

Los líderes políticos, en lugar de velar por el bienestar de su pueblo, se enfocaron en sus agendas personales y en el poder que les brindaba. Las promesas se quedaron en el aire, y la confianza en el sistema político se desmoronó.

En las calles, la falta de respeto y la agresividad, se volvieron moneda corriente y las personas se empeñaron en llevar adelante sus propios intereses sin considerar a los demás.

La tecnología, que en su esencia debía conectar a las personas, se convirtió en una herramienta de aislamiento. Las redes sociales, que habían sido un espacio de intercambio de experiencias y solidaridad, se llenaron de mensajes de odio y desprecio.

Poco a poco, el mundo se sumió en una crisis de empatía. Las personas ya no eran capaces de entender el dolor ajeno, ni de ponerse en el lugar del otro.
La indiferencia se volvió una barrera infranqueable, y la sociedad se fracturó en pedazos.

Sin embargo, en medio de la oscuridad, siempre hay una luz de esperanza.

Algunos individuos, en sus pequeños actos de bondad y generosidad, seguían recordando la importancia de la empatía y el respeto. Y aunque parecía que la razón había abandonado a la raza humana, siempre había quienes se negaban a rendirse ante la adversidad.

Estos seres especiales, como estrellas en la noche, brillaron con su ejemplo y recordaron a los demás el verdadero sendero de la humanidad. Con pequeños gestos, mostraron que la razón no había desaparecido por completo.

Poco a poco, la sociedad se fue sanando, y la discordia dio paso a la armonía. Aprendieron que el verdadero poder reside en unir fuerzas y trabajar juntos por un mundo mejor.

Y así, la razón encontró su camino de regreso a la raza humana, recordándoles que la verdadera grandeza, reside en el respeto mutuo y la solidaridad. Con cada acto de empatía y generosidad, el mundo brilló con la luz de la razón humana, una luz que nunca debía haber sido abandonada.

Lola Loves


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Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

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