El viento movía las cortinas, pero no había sonido que acompañara su danza. Julia caminaba por la casa vacía, pisando con cuidado sobre la madera que crujía bajo sus pies. El silencio era tan pesado que parecía aplastarla. Hacía una semana que Alejandro se fue. Sin despedida, sin una nota, dejando tan solo los susurrosContinue reading “Cuando nadie habla”