Caminando hacia la autoaceptación

Hoy quería aprovechar a escribir un relato relacionado con la salud mental, ya que, en una semana, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental.

Así, comparto contigo la narración de un chico, que ha trabajado enormemente en mejorar y sanar su salud mental.

Desde muy joven, la inseguridad fue como una sombra que me seguía a todas partes. Me encontraba siempre en un constante estado de alerta, sintiéndome inferior y cuestionando cada paso que daba en la vida.
Mis pensamientos negativos y autocríticos me habían llevado a un oscuro laberinto de inseguridades.

En el colegio, me sentía fuera de lugar, no entendía cómo todo el mundo parecía tan feliz y yo, no encontraba alegría por ninguna parte.
Siempre pensaba que los demás eran más inteligentes, más guapos, más todo. Me comparaba constantemente y, por supuesto, nunca salía ganando. Por ello, constantemente, evitaba participar en actividades sociales, temiendo ser juzgado o rechazado.  

A medida que crecía, las inseguridades me acompañaban en cada relación que intentaba construir, ya fuera con amigos o con la chica que me gustaba.
Mis miedos se interponían entre cualquier intento de conexión con los demás. Me auto-saboteaba antes de que pudiera, siquiera, intentar algo significativo.

Un día, un amigo cercano que había estado a mi lado desde la guardería, me confrontó con ternura, pero sinceridad. Me hizo darme cuenta de cómo mis inseguridades estaban afectando a mi felicidad y a mis relaciones, y me animó a buscar ayuda profesional. En un principio, su comentario no me encajó y admito que me fui a casa algo molesto con su osadía, pero reflexionando, algo en mi cabeza hizo ¨click¨ y me di cuenta de que solamente quería ayudarme y verme bien.

Así que, con mucho apoyo, finalmente lo hice.

Admito que asistir a terapia fue un paso aterrador, pero también liberador. El terapeuta me brindó un espacio seguro para explorar mis pensamientos y emociones. Cuando iba a su despachito, me sentía cómodo y libre de juicios por su parte.
Poco a poco, me di cuenta de que mis inseguridades venían de heridas del pasado.

Con la guía de mi terapeuta, comencé a trabajar en mi autoestima. Aprendí a identificar y a cuestionar mis pensamientos negativos y a reemplazarlos con afirmaciones más realistas y positivas. Fue un proceso lento, pero ver pequeños cambios en mi forma de pensar, me motivó a seguir adelante.

Además, empecé a enfrentar mis miedos gradualmente. Me propuse metas alcanzables, como hablar en público o unirme a un grupo social. Cada vez que superaba un desafío, me sentía más fuerte y confiado.
Y doy gracias a mi entorno, por apoyarme en cada uno de mis retos. Cuando estás en un momento delicado en la vida, sin duda, de quién te rodeas ayudará mucho en que te recuperes o en que no sagas del pozo en la vida.  

La terapia también me enseñó a aceptar y amar mis imperfecciones, al fin y al cabo, nadie es perfecto y eso no nos hace menos valiosos, sino únicos. Así, poco a poco, aprendí a ser más compasivo conmigo mismo y a dejar de buscar la aprobación externa para sentirme valioso.

Con el tiempo, ya no me sentía tan paralizado por la inseguridad. Empecé a tomar decisiones con más confianza y a establecer conexiones más significativas con los demás. Mis relaciones personales mejoraron significativamente, ya que me empecé a permitir ser vulnerable y auténtico con aquellos que realmente me importaban.

Hoy, sigo enfrentando desafíos y momentos de inseguridad, pero puedo decir que ya no me definen. He aprendido a valorarme por lo que soy y a reconocer mi propio potencial. Aceptar mis inseguridades, mis imperfecciones, no fue rendirme ante ellas, sino entender que son parte de mí y que puedo trabajar en ellas para ser una mejor versión de mí mismo.

Aquel joven inseguro que solía ser, se ha convertido en un hombre con una fortaleza interior que nunca imaginé tener.
La salud mental se ha convertido en una prioridad en mi vida, y estar en paz conmigo mismo ha hecho toda la diferencia. Hoy, puedo mirar al futuro con esperanza y confianza, sabiendo que puedo enfrentar lo que venga con determinación y amor propio.

Por eso, mi consejo es: rodéate de quienes te quieren de verdad, pide ayuda si la necesitas y saca tiempo para cuidar tu cabeza.

Anónimo & Lola Loves


Discover more from Love Lola´s blog

Subscribe to get the latest posts sent to your email.

Published by Lola Loves

Soy, simplemente una persona con ganas de contarle al mundo todas las historias que ocupan mi cabeza. Si reales o ficticias, eso te dejo que lo elijas TÚ

One thought on “Caminando hacia la autoaceptación

Leave a comment